jueves, 19 de junio de 2008

Amélie-. 1


Amélie Poulin no es una chica fácil. Tiene su mundo y nadie tiene entrada libre y directa a él. No hay ninguna autopista o cordón umbilical que conduzca a ella.
Sin embargo no es dura sinó exigente, con sus posibles pretendientes. Para ella la seducción es un juego. Para saber jugar hay que conocer su mundo, poco a poco y con paciencia.

Amélie está triste. Lleva tiempo jugando junto a un chico pero cree haberle asustado, disuadido, cansado. Cree haberse enamorado y, con ello, cree que las reglas del juego deberían suavizarse.
Uniendo casualidades, pensamientos, ensoñaciones con Él como objeto, suena el teléfono.

Es el 'vecino de cristal' que le manda un mensaje, por vídeo, con voz cansada, ahogada pero con la ternura que sólo los abuelos saben dar a las palabras:

Verá, mi querida Amélie... Usted no tiene los huesos de cristal como yo. Podrá superar los golpes de la vida. Si usted deja pasar esta oportunidad(la de estar con su chico) con el tiempo su corazón se irá convirtiendo seco y frágil como mi esqueleto. A qué espera! Ande! Vaya a por él!

Aix.. el amor, los silencios de la seducción, las horas de desesperación, las interminables y crueles esperas ante el móvil impasible, el mail inamobible, la puerta que no suena... la larga espera de la antesala del amor. No es fácil lanzarse o retenerse. Cada uno es cómo es. Amélie les hace sufrir, va a su ritmo pero se deja aconsejar por su vecino y pronto tiene a su chico llamando a su puerta de nuevo, paciente, ignorando todo lo que se le avecina y le ha preparado durante años su amada Amélie...

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