miércoles, 25 de junio de 2008



"En el astral se puede levitar, flotar hacia arriba, viajar a todas partes, ver a todo el mundo y visitar cualquiera de los centros mundiales [...] en el mundo físico no y por ello, en el conflicto entre el cuerpo físico y el astral hay deformaciones tan extremadas de las experiencias de nuestros viajes astrales que realmente anulan todo beneficio que el astral trata de enviar. Tenemos entonces los llamados sueños que carecen de sentido para nosotros [...] Los sueños son pues, una racionalización de los acontecimientos que ocurren en el mundo astral [...] ¿Dudáis si un sueño es un producto de la imaginación o un recuerdo deformado de un viaje astral? El medio más fácil es preguntaros si veis las cosas con mayor claridad en el sueño. Si es así, entonces es un recuerdo de un viaje astral. Con frecuencia se ve el rostro de una persona amada o se tiene una fuerte impresión de un ser amado: ello se debe a que habéis visitado a dicha persona en un viaje astral [...] ¿Eran los colores más vivos de los que recordáis haber visto en la Tierra? Entonces también es un viaje astral [...] Los llamados sueños son ventanas al otro mundo. Cultivad vuestros sueños, examinadlos; cuando vayáis a dormir por la noche decidid que vais a “soñar realmente”, es decir, que cuando os despertéis por la mañana tendréis un recuerdo claro y puro de lo acontecido por la noche. Puede hacerse, se hace; sólo en el mundo occidental, donde se duda tanto, donde se piden tantas pruebas, la gente lo encuentra difícil... Vosotros también podéis hacerlo, con la práctica y con un sincero deseo de hacerlo sólo por el bien..."

Lobsang Rampa:
Usted y la eternidad, Ed. Troquel, Buenos Aires, 1964.

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